CUSCO A MACHU PICCHU: Valle Sagrado de los Incas

Su portentosa geografía y la abundancia de sus recursos hizo del valle del río Urubamba el lugar perfecto para el desarrollo de la cultura Inca. Hoy, sus pueblos caminan como en el pasado, otorgándole al valle sagrado de los Incas un encanto difícil de encontrar: una cosmovisión  alucinante que gira en torno a quien todo lo da: la tierra.

Hace un par de semanas que cesaron las lluvias de estación y los campos lucen más verdes que nunca, matizados por manchones de amarillas flores de nabo silvestre y shillcuy. Las grandes cumbres de la cordillera Vilcanota muestran sus ponchos nevados, recargados por una temporada pródiga en aguaceros y nevadas de altura. Más abajo, en la gran hondonada que se extiende al lado del cerro Huanacaure, una superficie plateada reluce como metal recién fundido. Es la pequeña laguna Huaypo. A su lado, como si se tratara de una gran frazada tejida por la abuela bonachona, los campos de cebada, papas y tarwi de Munaypata. Su nombre en quecha significa ‘lugar bonito de ver’…y no podría ser más exacto. Es precisamente allí donde nos dirigimos dejando que el recorrido a través de los delgados caminos de tierra arcillosa fluya cuesta abajo, sin esfuerzo.

Pocos recorridos pueden ser tan hermosos y completos, pero es clave efectuarlo en la temporada perfecta. Algo así como beber un vino o comer un queso en su punto exacto de maduración. He aquí las instrucciones para alcanzar la gloria: Inicie el paseo en el mercado de Chincheros, compre un chullo de lana o unos mitones para el frío matutino; siga hacia la derecha, pasando al lado de los grandes andenes donde se producía la mejor papa del Cusco; cruce la carretera e intérnese por las onduladas colinas, siempre cuesta abajo, hacia la laguna y sus campos de ensueño. Así de fácil, así de hermoso.

Entre los pueblos de Písac y Ollantaytambo, siguiendo el curso del río Urubamba, se extiende el llamado valle sagrado de los Incas. Fue aquí donde, hace 800 años aproximadamente, floreció el Tahuantinsuyu. Fue la despensa de la capital, Cusco, y el asiento de grandes centros ceremoniales y administrativos. Aquí, dejaron muestras de sus avanzados conocimientos en ingeniería hidráulica y en experimentación agrícola: canales, andenes e intrincados sistemas de irrigación, que son usados hasta el presente por los pobladores del valle.

Cómo llegar

Desde el Cusco parten dos carreteras asfaltadas hacia el valle sagrado: la primera lleva, pasando por Chinchero (27 km), hasta Urubamba (57 km). La segunda lleva hacia Písac 32 km) y sigue el curso del río hasta Calca (50 km).

 

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