DE PIURA A TUMBES: Máncora y Las Pocitas

“Paraíso del turismo y del amor”, así reza un lema inscrito en el arco de ingreso a este pueblo que se ha convertido en el principal destino playero de la costa peruana. Durante el verano, Máncora se llena de visitantes que, tabla en mano, abarrotan las playas y por las noches los bares y discotecas. Máncora es también famosa por su comida, que encuentra sus mejores expresiones en la langosta, los medallones de atún y, por supuesto, los cebiches. Hay lugares para todos los bolsillos y gustos.

Las Pocitas forma parte del distrito de Máncora y debe su nombre a una curiosa zona rocosa que, cuando baja la marea, crea una serie de pozas naturales que son aprovechadas por los visitantes. Aquí se ha generado un interesante proyecto de esparcimiento pues cuenta con un buen plantel de hoteles y casas de alquiler. En la zona de Máncora también se ha dado paso revolución gastronómica y numerosos restaurantes ofrecen una carta más bien ecléctica e internacional; si quiere comprobarlo anímese por un sashimi de tuno, un carpaccio de atún en salsa de ají amarillo al hinojo, o un pez espada en salsa de algarrobina. Para perder la cabeza.

Cómo llegar

Máncora y las playas del norte están interconectadas a través de la carretera Panamericana Norte (km 145 o 1,163). Si no cuenta con movilidad propia, existen empresas de transporte terrestre que ofrecen el servicio Lima-Máncora-Órganos-Tumbes, con salidas diarias.

 

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