DEL MANU A TAMBOPATA: Valle de Kosñipata

Uno de los ecosistemas más fecundos del planeta, los bosques de altura de la vertiente oriental andina, son el marco perfecto para adentrarse en los misterios de la Amazonía peruana.

Desde lo alto del mirador de Tres Cruces, en un día despejado, es posible ver los bosques amazónicos perderse en el horizonte. Este mágico lugar bendecido por uno de los amaneceres más hermoso del planeta es la puerta de entrada a un lugar mágico, poblado por aves multicolores y plantas de formas increíbles.  La topografía de este valle es diversa. A lo largo de toda su extensión se encontramos colinas altas, con pendientes pronunciadas por donde se abren paso ríos torrentosos en época de lluvias. Estas contrastan con colinas suaves y onduladas que abren el paso a la extensa llanura amazónica. Estos bosques siempre cubiertos por una densa neblina poseen un alto nivel de precipitación (más de 2.000 mm al año) que favorece al crecimiento de una tupida vegetación compuesta por bromelias, helechos arbóreos, orquídeas y bosques enanos.

El abrupto pero fantástico descenso a Kosñipata –en quechua, ‘tierra de las nubes’– se inicia en el abra de Tres Cruces y permite al viajero acceder a localidades como Pillahuata y San Pedro, en el corazón del bosque nuboso del Manu, locación ideal para observar al gallito de las rocas, el ave nacional del Perú. Le suceden los poblados de Patria, Chontachaca, Atalaya (puerto de embarque de visitantes al Manu), Pillcopata, Salvación (ingreso al departamento de Madre de Dios) y Shintuya, a orillas del río Alto Madre de Dios,  que marca el fin de la carretera. Desde allí el camino hacia el Manu (Boca Manu, 4 h) solo puede continuarse por vía fluvial.

Cómo llegar

El descenso a Kosñipata comienza en el abra Acjanaco (3.480 msnm), a 25 km del pueblo de Paucartambo. Desde aquí comienza una ruta afirmada en regular estado que conduce hasta Shintuya (160 km aprox.).

 

 

Comentar