Hornillos, Islay, Arequipa

Al sur de la playa de Quilca (a las afueras de Camaná) y al norte del puerto de Matarani, se extiende una zona de costa casi virgen, poblada por caletas naturales y ensenadas perfectas de agua calma y transparente. Las rocas de granito y los cerros de arena volcánica confieren a esta región una encanto todavía más especial. Se trata de las playas escondidas de la costa arequipeña.

Una de ellas, conocida como bahía Honoratos, destaca por su belleza: compuesta de dos pequeñas playas de arena que rematan una ensenada profunda y resguardada del viento. Justo al sur se encuentra la punta guanera de Hornillos, refugio de la abundante fauna local. Si quiere disfrutar de una aventura marina inolvidable, no deje de visitar este rincón del sur.

Amanece sobre la costa arequipeña, aquella que pocos conocen pero que es, al mismo tiempo, la más bella, despoblada y extensa de nuestro país. Nos encontramos a bordo de la patrullera Río Zaña, buque gentilmente cedido por la Dirección General de Capitanías y Guardacostas para trasladarnos hasta nuestro destino en las aguas del Pacífico. Navegamos rumbo al oeste pero el viento del sur dificulta el avance de la embarcación, empapándonos con cada golpe del oleaje. Atrás, teñido por la tenue luz, el litoral es sólo una línea anaranjada. Vamos camino a la región de Hornillos, escenario natural de gran belleza y uno de los refugios de vida silvestre más interesantes de la costa peruana, convertido en santuario de las aves guaneras, aquellas que en el siglo XIX fueron conocidas como “las aves del millón de dólares”.

De pie, en la proa del buque, observamos a un gigantesco banco de delfines que se ha congregado en torno a la embarcación. Son varios cientos y nadan muy cerca a nosotros. Algunos, casi rozando el casco de acero, surcan las aguas a gran velocidad, como haciendo alarde de la hidrodinámica y el poder de su cuerpo en forma de torpedo. Al cabo de unos minutos, la manada se va como llegó, dejando las aguas plateadas en calma y en silencio.

Al cabo de un par de horas aparece ante nosotros una gigantesca protuberancia de color blanquecino que contrasta vívidamente con el azul de las frías aguas de esta parte del litoral. Las grandes piedras redondeadas, cubiertas de una capa de guano quemado por el sol, confieren al lugar un toque extraño, casi irreal. Llama la atención la diferencia de la topografía de esta isla respecto de los acantilados costeros, cortados a tajo por siglos de violento castigo por parte de las olas y el viento.

La bienvenida la dan los miles de lobos marinos que emiten sus gruñidos desde sus apostaderos, ubicados a veces en lugares inverosímiles a decenas de metros sobre los riscos de piedra. Un olor intenso a almizcle indica que nos encontramos en una zona poblada por una gigantesca colonia de lobos marinos, quizás la mayor del sur del país. Junto a las madres que dan a luz a sus crías en las partes más bajas de la isla, se encuentran los grandes machos o caimanes, luchando con posibles competidores por la hegemonía de sus harenes. Muy cerca, decenas de pingüinos de Humboldt, ostreros de patas rojas y bandadas de zarcillos redondean una imagen espectacular.

Pocos tienen la suerte de llegar hasta aquí, pero quienes lo hacen regresan a menudo. Será esa mezcla de lejanía con lo vibrante de un mundo donde la vida bulle en cada rincón; o quizás la sensación de disfrutar, aunque sea por un breve tiempo, de aquellas imágenes que son cada vez más raras en la costa peruana. Lo que es seguro es que nosotros volveremos muy pronto.

Cómo llegar

La única manera de acceder a ésta y otras playas de la zona es por vía marítima. Las lanchas pueden ser alquiladas en Quilca o Mollendo (incluso en Mejía). Lo ideal es que los pescadores lo dejen en una de ellas para acampar y lo recojan un par de días después. No hay infraestructura de servicios en la zona así que deberá llevar todo… hasta el agua. Del pescado y mariscos no se preocupe, el mar lo pone.

Caleta San José

Sin duda, el mejor punto de partida para visitar la región de Hornillos. La caleta es, en sí misma, un lugar de excepcional belleza. Sus propietarios brindan los servicios de hospedaje, traslado desde el puerto de Quilca y, sobre todo, recorridos a la zona de hornillos y sus playas para avistar fauna silvestre, pescar o bucear. Muy recomendable.

Contactos: En Lima: Luis Zapata (222-1607, 9834-1085, 834*1085)
En Arequipa: Gonzalo Llerena (054 28-2655, 054 9694331 / Mauricio Mendoza (054 9962101, 054 9371467)
E-mail: caletasanjose@yahoo.es

Datos útiles
Ubicación:
Altitud promedio: nivel del mar
Temperatura: Máx: 30°C Mín: 12°C Promedio anual: 24°C
Highlights: naturaleza, pesca, buceo, birdwatching, fotografía, campamentos
La mejor época para visitarlas es en verano.

 

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