Una imagen congelada en el tiempo

“Al que madruga, Dios lo ayuda”, reza el dicho. Pues esta mañana de invierno no pudo ser más cierto. El amanecer nos ha regalado un puñado de imágenes inolvidables de la cordillera Raura: el Santa Rosa, el Yarupac, el Culcushjanca y el Torre de Cristal… algunos de los picos nevados menos conocidos y más hermosos de los Andes peruanos casi al alcance de la mano, entre caminos que parecen serpentinas desparramadas sobre las montañas de roca de este rincón de la sierra limeña. Un riachuelo empieza a descongelarse con los primeros rayos del sol y nos invita a jugar con la cámara: abrimos el diafragma al máximo (f2.8) y forzamos el coeficiente de sensibilidad (ISO) hasta 1600 –cosa sencilla con los equipos digitales que nos permite un disparo a muy alta velocidad. El resultado permite “volver a congelar” este chorro de agua cristalina y crear una imagen muy plástica e inusual. Unos cuantos disparos, llenamos nuestras cantimploras con agua purísima y seguimos nuestro camino.

 

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