Hasta dónde podemos llegar haciendo trekking

Vamos a trasladar el trekking fuera de las montañas y las cordilleras y vamos a centrarnos en algunos lugares de la costa peruana que combinen la vastedad y la vacuidad del desierto, que al juntarse a la línea costera, se creará escenarios de gran belleza y atractivos para los caminantes. Para estos, necesitamos ejemplos concretos, sin duda, uno de ellos es el desierto de Paracas, al sur de Lima y otro punto es Bayóvar, en el norteño departamento de Piura.

El desierto de Paracas

Bayóvar, trekking junto al mar

Yéndonos al otro lado de los Andes, en las toscas pendientes que siempre miran al este, bañadas por las lluvias de la llanura amazónica, se extiende la ceja de montañas. En el límite de la sierra y la selva, este territorio de bosques impenetrables, considerado uno de los últimos refugios de una particular flora silvestre (orquídeas, bromelias y helechos arbóreos) y de especies animales únicas y en peligro de extinción (oso andino, el venado enano y el mono choro de cola amarilla), formó parte del extenso e intrincado sistema de caminos precolombinos que unían la sierra con la selva. Una de estas rutas es la que conduce a la fortaleza de Kuélap, enclave de los chachapoyas en la selva del departamento de Amazonas.

Kuélap, que mejor que llegar haciendo deporte

Otros destinos o mejor dicho, rutas, son los caminos que descienden hacia el este del Cusco y Puno y son estos los que constituyen circuitos espectaculares y poco conocidos para los aficionados al trekking. No hay nada mejor que llegar caminando a lugares inhóspitos, adonde solo han llegado algunos rumores y tú.

Fuente: visitperu.com

Imágenes: juancontrerasparrado.wordpress.com, panoramio.com, turismocuzco.com, pbase.com

 

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